Julio César Medina Ruiz

Los mensajes que hablan de nada

Las elecciones desarrolladas durante 2016, cambiarán el dibujo político de nuestro país.

El 46% del padrón electoral nacional, con posibilidades de ejercer el sufragio, han definido un nuevo dibujo en los gobiernos locales, creando nuevos apoyos logísticos y económicos con miras al proceso de 2018.

Sin embargo, un escenario común en todos los frentes del país, por igual en el norte, el centro o el sur, ha sido la falta de campañas electorales innovadoras, cercanas al sentir ciudadano, de mensajes claros y concretos, de propuestas serias y acordes a los retos por venir, y por ello, carentes de la chispa necesaria para encender los ánimos democráticos y motivar una desbordada participación ciudadana.

Salvo excepciones locales, no se superaron de manera importante los pronósticos de electores el día de la jornada electoral, lo que favorece el statu quo prevaleciente hasta el momento. El voto duro y su correspondiente capacidad de movilización, fueron el fiel de la balanza. Los debates no pasaron de ser meros ejercicios anecdóticos, donde la argumentación, la confrontación y la propuesta quedaron al margen, dando paso a exposiciones retóricas que más allá de hacer evidentes las ventajas o virtudes de los candidatos, evidenciaron sus debilidades, miedos y carencias.

En los eventos políticos, los mensajes llamaron a un futuro mejor, a mantener la unidad de los partidos, a fortalecer la presencia de un instituto, a las porras y muestra de apoyo; tocaron los temas top marcados por las encuestas; pero en casi todos los casos, obviaron la posibilidad de integrar a los posibles electores como parte fundamental de la construcción de proyectos de largo plazo.

Posiblemente la circunstancia particular de la elección de gobiernos de transición –por un periodo de tiempo aproximado de dos años, para el “empate” de la siguiente elección local con el proceso federal de 2018-, contuvo propuestas con visión de futuro.

Tan es así, que en varios lugares del país, el resultado final se determinó por la participación de actores nacionales, posibles jugadores en el escenario de sucesión presidencial, que aprovechando el liderazgo de un partido, la posición legislativa o intereses particulares, se inmiscuyeron de manera legal, pero poco ética, en asuntos que corresponde definir a quienes serán gobernados mañana por los candidatos de hoy.

Temas fundamentales en la acción de gobierno como el cuidado del medio ambiente; el desarrollo urbano que garantice la futura prestación de servicios públicos de calidad; el aprovechamiento de las vocaciones regionales: propuestas de movilidad y transporte masivo; combate a la pobreza y generación de atractivos a la inversión como motor de la economía; creación de espacios culturales, deportivos y recreativos, la modernización; y adopción de prácticas exitosas en administración pública y rendición de cuentas, así como compromisos metropolitanos para problemas comunes entre varios municipios o estados, han sido entre otros, los grandes ausentes a pesar de horas de discursos, de millones de folletos, de miles de espectaculares y de la saturación de las redes digitales con una comunicación carente de lo importante.

Que sea ésta, la oportunidad para elevar el nivel de las campañas, no con solemnidad y caravana, sino con la experiencia del camino recorrido. Es momento de motivar la suma de voluntades como un elemento fundamental para trazar el destino y rumbo de la nación que deseamos.

 

Director General de Ser Electo Consultores S.C.

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